13 junio 2012 ~ 0 Comentarios

El maíz, emblema de México

Con el proyecto “El efecto de los agroquímicos en componentes reproductivos del maíz”, los Dres. Celia Oliver y César Abarca, del Departamento de Ciencias Ambientales, indagan y comparan las diferencias entre cultivo de milpa tradicional y los cultivos en los que se utilizan fertilizantes químicos.

Los Doctores tienen una parcela experimental en el Estado de Morelos, muy cerca de Xochicalco. La parcela está dividida en dos partes; en una de ellas, cultivaron maíz con agroquímicos y en la otra usaron fertilizantes orgánicos (una mezcla que utilizan tradicionalmente los campesinos), e introdujeron bacterias que originalmente hay en los suelos.

“En el Estado de Morelos todavía siembran milpas de manera tradicional, en el sentido en que siguen utilizando la yunta, así como una gran variedad de plantas dentro de la misma milpa, es decir, además del maíz, siembran frijol, chile, jícama, melón y sandía”, comentaron los investigadores.

Lo que ha cambiado, señalaron, es que fertilizan la tierra con agroquímicos. Durante un tiempo el gobierno los promovió con subsidios, ahora los campesinos se enfrentan a muchos efectos negativos, como la erosión de la tierra, esto provocó que abandonaran los terrenos o los venden para la construcción. Sin embargo ­–nos explicaron los profesores– un grupo de campesinos, orillados por los altos costos y la falta de subsidios, decidieron regresar a la manera en la que sembraban sus padres.

Uno de los problemas de los agroquímicos es que vuelven completamente dependientes a los campesinos. Lo primero que hacen es sellar la tierra con herbicidas, que acaban con los microorganismos, esenciales para el crecimiento de las plantas. Más adelante deberán usar plaguicidas, por que no hay microorganismos que ayuden a eliminar las plaga de las plantas.

Por otro lado, la tendencia de los monocultivos también los hace dependientes de los plaguicidas, ya que una plaga atacará a todo el cultivo. Este es el motivo por el cual los campesinos cultivan diferentes plantas dentro de la milpa, sería muy difícil que una plaga acabe con todo el cultivo.

En la parcela experimental de los Doctores, la altura de las plantas de maíz cultivado con fertilizantes agroquímicos en promedio es de 3m, mientras que el orgánico mide 1.5 m. Esta diferencia es utilizada como atractivo para el mercado, pero hay que detenernos a pensar, pues el tamaño no implica calidad.

Otra diferencia está en el número de plántulas que germinaron y llegaron a su estado adulto. De las inorgánicas solo germina una de tres, mientras que de las orgánicas crecen 2 de 3. Eso también nos habla de que hay más donadores de polen, es decir hay mayor diversidad genética.

En este momento registran el tamaño de las mazorcas, y luego investigarán sobre las diferencias en la cantidad de nutrimentos que contienen las plantas cultivadas en las diferentes condiciones.

Para los Doctores Oliver y Abarca, este proyecto no solo es relevante en la cuestión de la salud, sino también tiene implicaciones culturales. “El maíz es una planta emblemática de México de una gran riqueza cultural; hay muchos símbolos sociales que repercuten en su cultivo, por ejemplo, cuando una mujer está embaraza recorre la milpa como símbolo de fertilidad. Estas prácticas conforman la cosmovisión de un pueblo, que no podemos dejar que se pierda.”

 

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